Ni el mejor, ni el primero. ¡Libre!

  • No deseo ni quiero ser el mejor, tampoco el primero.
  • ¿Pero entonces qué quieres?. ¿Es que no te importa?
  • Déjame explicarte con calma: Luchar por ser el mejor implicaría competir, significaría corregir, serviría de mártir. Y no es mi intención subyugar mi vida a estar pendiente de los demás. ¡Sabes lo que agota vivir la vida por otros?.
  • No estoy entendiendo. ¿Qué tienen que ver los demás con ser el primero?
  • ¿No lo ves?. Si quieres ser el primero o el mejor tienes que competir contra tus más cercanos rivales. Debes dedicarle mucho esfuerzo a analizarlos, estudiarlos, entender qué hacen diferente a tí, por qué son mejores que tú, buscar sus debilidades, y atizar sus valores diferenciales. ¿No ves que terminas dedicando tu energía a otro en vez de usarla para tí mismo?
  • ¡Me has dejado muda!.

Luego de un sorbo de ese café, que le supo más gélido que nunca luego de llevar su mente a otro plano temporal, comenzó a reflexionar aquellas palabras que provenían de años de experiencia al timón del barco porque “más sabio era el Rey Salomón por ‘viejo’ que por sabio”.

Vivir es un ejercicio práctico, y para vivir solo hace faltan vivencias. Son precisamente las vivencias las que señalan que la vida es un episodio muy corto y finito diseñado para servir a lo que realmente importa: sabiduría, familia y amor. Todo lo demás es irrelevante y descartable.

Ser el mejor te hará esclavo de la opinión y formas de los terceros, y por otro lado, ser el primero te obligará a tomar decisiones apresuradas basadas en los estatutos presupuestos por el círculo de las personas con las que deseas competir.

¡Las referencias del marketing no aplican para la voz del espíritu!.

La sabiduría de los años y la distancia recorrida sobre la tierra son grandes mentores que enseñan que la brújula del éxito es tan individual como polivalente. Además, resaltan que no existe una única forma de prosperidad, más aún cuando La Fortuna “solo se fija en los hombres y mujeres que no tienen codicia por posiciones, sino que entienden el éxito espiritual como la causa de su inspiración”.

  • La competencia por el primer puesto y el título del mejor te quitará la libertad de ser tu mismo e ir a dónde quieras ir. Ser libre implica diseñar tus reglas o cultivar el sexto sentido. Si vives para tí tendrás ejercerás el libre albedrío en su máximo zénit porque serás tú el único responsable de todos tus actos.
  • ¿Entonces eso quiere decir que si vivo para mí y me ocupo solo de mí seré libre?
  • No solamente serás libre sino que reemplazarás la codicia y soberbia que viene con la competencia con el crecimiento espiritual. Vive para tí y vivirás para tus logros, tus proyectos, tus sueños y tus metas. ¡Tienes que ser tú el único que marca los estándares de calidad que realmente deseas!. Olvídate del tercero.
  • Pero Isaías, ¿Cómo llegaste a esta conclusión?
  • El mismo día que me di cuenta que competir por ser el mejor me alejaba de mi mismo. Comencé a ser yo cuando me olvidé de todas las personas, y tomé el control de lo bueno, lo malo, lo mejor y lo que debo mejorar en mi existencia según lo que me relata mi espíritu.

Isaías Blanco.

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